Mario Diaz Laguardia: de todo un poco

Un giro: adiós a Marcel Marceau

Publicado en Cine, Cultura, Intelectuales, Poesía, Teatro, Uncategorized by Mario Diaz Laguardia en Septiembre 23rd, 2007

Acabo de enterarme por Le Monde de la muerte del gran mimo Marcel Marceau. Otro evento triste de este año.

En 1947 Marceau creó un personaje que le abrió las puertas de la eternidad: el payaso Bip. Este triste y tierno caracter toma elementos culturales diversos que van desde el teatro kabuki hasta las películas de Charles Chaplin y Buster Keaton. Sin embargo, no creo que sea esta multiplicidad de códigos los que convirtieron al artista en uno de los franceses más conocidos mundialmente. Emoción, elegancia y sutileza crean un lenguanje entendido por todos los habitantes de la Tierra. En cualquier dimensión donde se encuentre, sus gestos seguirán comunicando la belleza de los momentos más comunes y su obra seguirá admirándose. Aquí y donde esté ahora.

La muerte de Ingmar Bergman o los clásicos de nuestros tiempos

Publicado en Cine, Cultura, Intelectuales by Mario Diaz Laguardia en Julio 30th, 2007

Vivimos en la época de la fugacidad. Cada día los diarios publican noticias efímeras que como ganchos atrapan a sus lectores y ayudan a vender, sea la versión en papel o la digital, para luego desaparecer sin que de ellas quede la menor cicatriz. Lo mismo pasa con los programas de TV, las revistas, el cine…en fin, una espiral donde la “creación” se subordina a las ventas. Es también la época de las imágenes, imponiéndonos los medios un imaginario casi siempre divorciado de nuestras realidades.

Entre tanta banalidad y carreras hoy ha saltado una noticia merecedora de una pausa en nuestras vertiginosas existencias: Ingmar Bergman ha muerto.

Recuerdo ahora cuando descubrí una película rodada en blanco y negro, proyectada en mi querido cine habanero “La Rampa”, en la que una joven era violada y asesinada y en el lugar del crimen nacía una fuente. Casi era un adolescente, pero aún puedo cerrar los ojos y ver los árboles del bosque y el agua brotando. Años después, mientras viajaba en tren de Copenhagen a Aarhus, mirando el bosque retornó a mi memoria este film. Ya en esa época sabía quién era el director y había perseguido y descubierto otras películas suyas.

“El Séptimo Sello” es de todas sus obras mi preferida. Las razones pueden ser muchas: mi relación con el ajedrez; mi gusto por la época medieval; la fascinación por una Muerte aterradora, con guadaña pero no vulgarmente representada como un esqueleto; o sobre todo mi optimismo y confianza en el hombre y su poder para trascender a pesar de todo. Por eso estoy seguro de que en nuestro tiempo y los venideros seguirán apareciendo autores que apelen no a la falsa visión inmediato impactante, si no a la mente y el corazón.

Bergman descanse en paz. No así sus películas que han de continuar proyectándose eternamente.

Alberto Vázquez Figueroa ha colgado en Internet su nueva novela

Publicado en Cultura, Intelectuales, Libros by Mario Diaz Laguardia en Julio 25th, 2007

La semana pasada leí esta nota en “El País”:

“El escritor Alberto Vázquez Figueroa ha colgado en Internet su nueva novela, “Por mil millones de dólares”, que ya puede descargarse gratuitamente a través de un enlace situado en su página web personal. “Me han preguntado si es que me he vuelto loco, me sobra el dinero o pretendo arruinarme y arruinar de paso a mi editor. No es el caso”, explicó el escritor en un comunicado distribuido por la editorial El Andén, que ha publicado la nueva novela.”

Es interesante ver la comprensión que tiene Vázquez Figueroa sobre cómo ha cambiado la relación entre autor y público. Si bien es un fenómeno que se resalta en el mundo musical, las letras tienen mucho que compartir sobre el papel de los nuevos medios en la distribución de las obras. Dice en su blog, refiriéndose a las limitaciones que imponen las posibilidades económicas para acceder a la cultura:

“…se me antoja injusto porque la cultura es tan importante como comer o vestirse, y desde luego mucho más importante que adquirir un coche donde se ofrecen cien gamas de precios donde elegir.”

Creo que la última novela deja que desear. Hay varios gazapos –algunos verdaderamente ridículos– demostrando quizás una aseveración del autor cuando compara la situación de pago de impuestos de los escritores españoles con la de los ingleses: “…un escritor ingles cuenta con el doble de medios económicos que yo para viajar o investigar a la hora de encarar un nuevo trabajo.”

Sí, debió viajar e investigar un poco más en fuentes actualizadas. No obstante, es una válida lectura para estas vacaciones de verano.

Ser programador

Publicado en Cultura, Educación, Intelectuales by Mario Diaz Laguardia en Julio 23rd, 2007

Una semana atrás leí un artículo de Enrique Dans sobre la necesidad urgente que tenía España de programadores y la entrada sobre este tema en el blog de Ricardo Galli. Decidí no comentar nada inmediatamente en este blog por la cantidad de ideas que vinieron a mi cabeza sobre las diferentes dimensiones del problema, su relación con Cuba, mi experiencia como alumno y profesor en más de una universidad y otros pensamientos que aún hoy siguen aflorando.

Aprovecho pues las ventajas del blog y comenzaré a plasmar algunas notas.

A menudo me sorprende la consideración generalizada de que cualquiera puede ser programador. Ahora escribo en este blog y no por eso puedo decir que soy escritor, he encolado alguna que otra silla pero eso no me hace carpintero, y así podría seguir con la lista de profesiones. He tirado unas cuántas líneas de código, pero no me considero programador, aunque me asomo a entender un poco del asunto.

Para ser programador se necesitan aptitudes especiales. En la escuela nos pueden enseñar un poco de la “técnica de programar”, como mismo nos enseñan gramática y redacción. De hecho pienso que a los niños se les debería enseñar a “programar” en edades tempranas por el beneficio para su desarrollo intelectual.

Entre los programadores, como en el mundo de la música, existen solistas y directores, pero también miembros de la orquesta. ¿Acaso alguien podría decirme que todo el que quiera puede tomar un instrumento y formar parte de la orquesta? Los miembros de la orquesta también crean cuando leen las partituras que tienen ante ellos.

Concuerdo con Ricardo Galli sobre la responsabilidad que tenemos los profesores en la formación de los programadores, pero una parte importante del problema está en la cantidad de improvisados que sin entender qué es programar toman decisiones o emiten criterios sobre el asunto. Educar a estos personajes resulta en ocasiones asaz complicado porque, en el mejor de los casos, sus éxitos como profesionales o directivos los ciegan con la arrogancia. No obstante, hay que seguir con el esfuerzo instructivo y divulgativo acerca de qué es un programador. También los profesores y estudiantes tenemos que defender la disciplina y la exigencia ante la profesión y no permitir que se minimice el arte de programar.

Luis Manuel Molina, gaiteros y el ajiaco cubano

Publicado en Cuba, Cultura, España, Intelectuales, Música by Mario Diaz Laguardia en Julio 16th, 2007

Pensé que estaba alucinando cuando encendí la TV y en el programa “Cuerda Viva” vi a Luis Manuel Molina con un vestuario que dudé si no sería Pablo Menéndez afeitado, con espejuelos y unas libritas de más…pero no, es el mismísimo maestro Luis Manuel Molina. Lo conocía como un buen guitarrista de música clásica; realizador de programas de radio —uno de mis favoritos es “Música Antigua” de la emisora CMBF. Por el programa me enteré que era asesor de programas y grupos musicales. El nuevo proyecto del maestro es un cuarteto de cámara para interpretar temas de rock. El nombre de la agrupación es “Magical Beat” y quienes estén por la Habana el próximo sábado 21 de Julio lo podrán escuchar a las 8:30 pm en el teatro Amadeo Roldán. Lo presentado en TV promete mucho para un concierto en vivo.

También en el programa presentaron a la Banda de Gaitas de la Federación Asturiana de Cuba. Me acordé de uno de los mejores amigos de mi padre: Pancho el Gallego quien era asturiano. Pancho gustaba de escuchar gaitas y tenía unas cintas que sonaban a menudo en su casa. Lo interesante fue ver dentro de la banda a mulatos “asturianos” tocando jotas con soltura ibérica. La banda estará en concierto en la Iglesia de Paula el día 11 de Agosto a las 10:00 am.

Si Nicolás Guillén dijo que aquí “…el que no tiene de congo tiene de carabalí”, se puede decir sin errar: el que no tiene de asturiano tiene de catalán. Adeu siau.

La noche de los libros

Publicado en Cultura, Habana, Intelectuales, Libros, Vacaciones by Mario Diaz Laguardia en Julio 7th, 2007

Fue una iniciativa organizada por el Instituto Cubano del Libro y la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba. Se desarrolló el viernes 6 de Julio en la calle 23 del Vedado habanero. Estuve tentado de ir, pero como sigo de reposo por la operación en mi párpado izquierdo prefiero esperar y poder tener “mis” varios días de los libros en este verano.

¡Ojalá abunden actividades como esta a lo largo del verano vacacional!

Dulce María Loynaz escribió “Barquito de papel”

Publicado en Cultura, Intelectuales, Poesía by Mario Diaz Laguardia en Julio 7th, 2007

¿Me cree si le digo que nuestra Dulce María Loynaz escribió “Barquito de papel”? Probablemente no. Pues sí, lo hizo. Sólo que no se trata de la canción infantil sobre el fiel amigo de tantas generaciones de niños, sino de un poema de gran lirismo que reproduzco aquí:

Barquito de papel

Hice un barquito de papel
y lo eché al río:
Desde la orilla, trémula
de lirios de agua, me quedé mirándole…
¡Barquito mío de papel, un punto
de amor, de derrota predestinada,
un mínimo viaje hacia la muerte…!

—¿Quién me mira a mí,
desde otra orilla trémula de lirios…? [1]


1. Tomado de “Juegos de agua” en “Poesía” de Dulce María Loynaz, editado por Letras Cubanas, 2006.

Brockman y la batalla de los intelectuales

Publicado en Ciencia, Cultura, Edge, Filosofía, Intelectuales by Mario Diaz Laguardia en Junio 13th, 2007

Acabo de leer una entrevista realizada a John Brockman por Salvador Llopart y publicada en “La Vanguardia” el miércoles 14 de Septiembre de 2005: “La ciencia ganó la batalla”. En estos tiempos cuando tratamos de que todo pase a velocidades cercanas a las de las luz, este texto parecería una antigualla. Sin embargo, como no se trata del anuncio de una novedad tecnológica, dos años apenas lo han mellado.

Brockman es un agente literario y animador cultural. Lo conocí hace algún tiempo a través de Internet cuando investigaba sobre el controvertido artículo de Bill Joy “Why the future doesn’t need us”. Descubrir edge.org y todos los artículos catalogados dentro de la llamada tercera cultura fue una verdadera revelación. Leyendo un poco más sobre su vida me entusiasmó al punto de hacerme volver sistemáticamente a Edge.

Regresemos a la tercera cultura. La superespecialización de nuestro tiempo ha creado una fractura entre la intelectualidad artística-literaria y la científica. La tercera cultura, mencionada por C. P. Snow en la segunda edición de su libro “Las dos culturas” (1963), llenaría ese vacío.

Según Brockman la tercera cultura ya es un hecho, pero llevada por los científicos y no por los escritores y artistas. Los intelectuales de “letras” han perdido la batalla por no comunicarse con los científicos.

De esta entrevista me llamó la atención el trato casi despectivo a Freud y a Marx, cuando los menciona como paradigmas para autores de textos propios de los años 40 y 50.

La respuesta a la pregunta de qué queda del marxismo es: “Corea del Norte y algún que otro departamento irreductible de estudios culturales en algunas universidades.(…) En la ciencia el marxismo no ha dejado ninguna huella.”

Temo que Brockman, como muchos a lo largo del siglo XX y en particular en los tiempos que han seguido al derribo de estatuas y muros, se ha quedado con lo epidérmico del marxismo y no ha estudiado más allá de las apariencias políticas de una doctrina filosófica profunda. Marx brinda un método para el análisis no un sistema filosófico cerrado del que se apropiaron algunos y convirtieron en dogma, contrario a los mismos principios marxistas.

Su huella o no en la ciencia es discutible. El método dialéctico materialista es natural al pensamiento científico. No fue Marx quien primero habló de la dialéctica, que encuentra su cúspide en Hegel. Marx elimina los límites autoimpuestos por Hegel al considerar el estado prusiano del siglo XIX y la religión cristiana los momentos culminantes del desarrollo de la Idea, que es el ente que evoluciona dialécticamente.

Muchos de los seguidores del marxismo se centraron en el carácter político, propio de la preocupación marxista de que el método filosófico se convirtiese en herramienta para la solución de los problemas de los proletarios de finales del siglo XIX y el XX. Recordemos la historia, quizás apócrifa, de que Marx deseaba ver “El Capital” convertido en el libro de cabecera de los obreros ingleses.

Desde el punto de vista científico seguimos entonces a la espera de la continuación de los estudios sobre el marxismo y de una mayor difusión de los resultados. ¿Deseo de restaurar iconos del pasado? No, se trata de una mejor comprensión del pasado para analizar con más completitud el presente.

Sobre Freud, Brockman dice: “…lo que está ocurriendo ahora en el campo de la neurociencia deja a Freud como una superstición del siglo XVIII. Sus ideas son irrelevantes…” Otra aseveración discutible. A raíz del 150 aniversario del ilustre vienés aparecieron artículos que mencionan su relevancia en los estudios del cerebro que van más hacia lo fisiológico y menos hacia el psicoanálisis.

No obstante lo más valioso de Marx, Freud y otras figuras “del pasado” es que puedan dar lugar a debates y estudios contemporáneos que ayuden a entendernos mejor.

Concuerdo en que el intelectual “tradicional, alejado de la ciencia…” es un ser infeliz. No puede ser de otra manera cuando nuestro tiempo está marcado profundamente por la ciencia que deja su huella en todos los ámbitos de la vida, incluso de manera negativa por su carencia en los puntos económicamente más atrasados del planeta.

Como colofón de la entrevista, Brockman expresa que no se puede entender el mundo sin la ciencia (no que los científicos son quienes deben dirigir el mundo). Seguro que una visión más poética ayudará a comprender mejor la realidad. Cuánto de arte y poesía tienen los descubrimientos e invenciones que conocemos y disfrutamos actualmente. (Mirando otros artículos en el mismo suplemento he encontrado un artículo que defiende esta postura: “El Síndrome de Dawkins” por Jordi Pigem. Quizás sea material para una entrada futura)