Mario Diaz Laguardia: de todo un poco

Yahoo Web Messenger, Sofunky y más sobre los programadores

Publicado en GNU/Linux, Google, Tecnologías de la Información, Universidad de La Habana, Yahoo by Mario Diaz Laguardia en Agosto 3rd, 2007

Acaban de anunciar que Yahoo lanzará en los próximos días una nueva versión del Messenger que correrá en la Web y por lo tanto no será necesario descargarlo e instalarlo. Una buena idea, sólo que la he visto hace bastante tiempo, e incluso trabajé en ella.

Unos siete años atrás una compañía suiza, cuyo nombre me reservo, contactó a la dirección de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. Su objetivo era explorar las posibilidades de producir software para Internet empleando a programadores cubanos.

Recuerdo muy bien la primera reunión en la oficina de la decana de nuestra facultad, actualmente Vicerrectora Primera de la Universidad de Las Ciencias Informáticas (UCI) y la posterior visita al laboratorio del Grupo de Redes, dirigido entonces por mi. Eran dos los ejecutivos suizos. Jóvenes más o menos contemporáneos conmigo y ligeramente mayores que los miembros de mi grupo, como era frecuente en la era de las “dot com”. En la reunión también participó el profesor que conozco que lleva más tiempo dedicado de forma permanente a la dirección de producción de software, sin desvincularse de la docencia y otras tareas profesorales.

La primera sorpresa para los suizos fue ver que nuestros alumnos usaban Java para programar y lo hacían tanto sobre GNU/Linux como Windows. La segunda sorpresa, errr…que podían ir a los baños y no a la “floresta” como hacían en otro país donde negociaban, cuyo nombre también me reservo.

Rápidamente se acordó desarrollar algún proyecto “de prueba”. El nombre fue sofunky y tal como pueden adivinar se trataba de un messenger basado en la Web. Supuestamente las especificaciones nos llegarían de Suiza y el equipo de la Habana, del que yo era el project manager, se encargaría de “tirar las líneas de código”.

Así empezaron a llegar las especificaciones. Con la primera versión nos llegó un programador suizo que debía aclarar las dudas que nos pudieran surgir. El chico no estuvo mucho tiempo porque su presencia no fue necesaria. Con sofunky aprendimos varios elementos técnicos importantes: cómo utilizar un servidor de aplicaciones Web, en nuestro caso Enhydra; a configurar un servidor de directorios con openLDAP; a utilizar de forma adecuada un servidor de control de versiones; a trabajar eficientemente de forma remota, pues todos los días nos comunicábamos con el equipo de Suiza. Cuando el proyecto estuvo más completo la comunicación incluía a un miembro de la empresa que estaba en Nueva York vendiendo el producto a unos inversionistas. Todo era tecnología Open Source.

La clave del éxito de este primer trabajo fueron los miembros del equipo. Programadores muy bien formados con amplios conocimientos de redes de computadoras —nada de autosuficiencia que yo no programaba, mi tarea era de gestión— y creativos, además de muy enamorados del proyecto. Por eso me sorprende cuando alguien ve a los programadores como obreros que en lugar de apretar tornillos escriben líneas de código. Sofunky hubiese fallado si esa hubiese sido la percepción. La parte suiza aceptaba de buena gana las recomendaciones y cambios que proponíamos.

Claro que no todo era color de rosas, en varias ocasiones estuvimos muy presionados por problemas de infraestructuras: fallos en la red, apagones eléctricos, algún que otro miembro del equipo que llegaba tarde a las reuniones por problemas de transporte. Incluso llegué a tener discusiones fuertes con los suizos porque pensaban que no podríamos cumplir nuestros plazos. En los peores momentos estuve convencido de que lo lograríamos porque confiaba plenamente en las personas involucradas en el proyecto y sabía de qué eran capaces y claro que también estaban previstas vías alternativas, para eso los riesgos se gestionan. Siempre entregamos según las fechas acordadas.

También tropezamos con problemas de copyright. Cuando se cargaba el sitio la música que sonaba era de Rolling Stones y hubo que quitarla.

Esta primera experiencia fue bien, al punto que los suizos decidieron establecer una “sucursal” en la Habana, a la que llamaron Sodatec. A varios de los cubanos nos propusieron trabajar en esa empresa pero ninguno dejó la universidad. El plan era desarrollar varios proyectos, pero no pudimos pasar de sofunky. ¿La causa? La explosión de la burbuja de las “dot com” y la reestructuración que sufrió la empresa en Suiza.

Hoy el dominio sofunky.com está en venta y ya no aparece el personaje anaranjado que era como el Virgilio del sitio, ni la música que pusieron después en sustitución de la de Rolling Stones. La única referencia en Internet la pude encontrar en un comentario de Enero del 2001 en Slashdot.

Bastante ha llovido desde entonces y la tecnología para programar aplicaciones distribuidas han madurado considerablemente, además de las mejoras de ancho de banda y ubicuidad de las redes que hemos comentado en otras entradas de este blog. Hay experiencias maduras de grandes empresas, como la de Google que permite a los usuarios de Google Talk chatear directamente desde la página de Gmail. Es una aplicación un poco “simple” pero efectiva. Por lo leído en el anuncio, la versión de Yahoo tendrás más características.