Bill Gates en CES 2008 y Wikia Search
Una fuerte gripe me mantuvo alejado del teclado en los últimos cinco días. Poniéndome al día sobre los últimos acontecimientos relacionados con las tecnologías de la información podemos afirmar que el 2008 ha comenzado con mucha actividad.
Inicié el día viendo la presentación de Bill Gates en el Consumer Electronics Show (CES) 2008. No es mi interés reseñarla pues seguramente tendrá muchísima cobertura. Sólo deseo apuntar una inquietud que está conduciendo algunos de mis proyectos actuales. Es cierto que los nuevos desarrollos de hardware y software facilitarán a los usuarios la creación de contenidos. Sin embargo, será una tragedia si continua el predominio de los usuarios de países desarrollados, con las habilidades para manejar las herramientas informáticas, y por lo tanto los contenidos reflejen sólo sus historias e intereses. La tecnología por si misma es insuficiente para capturar el conocimiento de los abuelos, descubrir la cultura de pueblos menos conocidos, transmitir las preocupaciones de grupos que no están en el centro del mundo moderno.
Cómo generar nuevos contenidos si muchos de los usuarios potenciales son incapaces de utilizar las herramientas intelectuales más básicas; cómo captar toda la riqueza cultural, en muchos casos desconocida y peor aún en peligro de desaparición, de muchos pueblos y grupos excluidos del desarrollo digital. Estas son preguntas que Bill Gates no tiene por qué plantearse en un evento como CES pero que merecen tenerse en cuenta tanto por su fondo moral como por las oportunidades de negocio que abre. Quizás en el evento sobre tecnologías en países emergentes estas interrogantes sean abordadas.
Otra noticia, llegada via Techcrunch (en inglés), es el lanzamiento de Wikia Search. Las opiniones de Michael Arrington son más bien descorazonadoras, pero el panorama se torna más interesante con el comentario de Jimmy Wales:
“It’s a project to *build* a search engine, not a search engine. We’ve been telling everyone that constantly. I’m sorry Michael’s disappointed, but having said that, we didn’t build it for him, but for people who think that openness, transparency, and participation are more important than slick releases.
…We aren’t even running with a real index yet, just a placeholder index. Yeah, the search sucks today. But that’s not the point. The point is that we are building something different.”
La propia naturaleza de este proyecto obliga a esperar un tiempo para evaluarlo críticamente. Por lo pronto a probarlo y ver si alcanza el éxito de Wikipedia.
Ser programador
Una semana atrás leí un artículo de Enrique Dans sobre la necesidad urgente que tenía España de programadores y la entrada sobre este tema en el blog de Ricardo Galli. Decidí no comentar nada inmediatamente en este blog por la cantidad de ideas que vinieron a mi cabeza sobre las diferentes dimensiones del problema, su relación con Cuba, mi experiencia como alumno y profesor en más de una universidad y otros pensamientos que aún hoy siguen aflorando.
Aprovecho pues las ventajas del blog y comenzaré a plasmar algunas notas.
A menudo me sorprende la consideración generalizada de que cualquiera puede ser programador. Ahora escribo en este blog y no por eso puedo decir que soy escritor, he encolado alguna que otra silla pero eso no me hace carpintero, y así podría seguir con la lista de profesiones. He tirado unas cuántas líneas de código, pero no me considero programador, aunque me asomo a entender un poco del asunto.
Para ser programador se necesitan aptitudes especiales. En la escuela nos pueden enseñar un poco de la “técnica de programar”, como mismo nos enseñan gramática y redacción. De hecho pienso que a los niños se les debería enseñar a “programar” en edades tempranas por el beneficio para su desarrollo intelectual.
Entre los programadores, como en el mundo de la música, existen solistas y directores, pero también miembros de la orquesta. ¿Acaso alguien podría decirme que todo el que quiera puede tomar un instrumento y formar parte de la orquesta? Los miembros de la orquesta también crean cuando leen las partituras que tienen ante ellos.
Concuerdo con Ricardo Galli sobre la responsabilidad que tenemos los profesores en la formación de los programadores, pero una parte importante del problema está en la cantidad de improvisados que sin entender qué es programar toman decisiones o emiten criterios sobre el asunto. Educar a estos personajes resulta en ocasiones asaz complicado porque, en el mejor de los casos, sus éxitos como profesionales o directivos los ciegan con la arrogancia. No obstante, hay que seguir con el esfuerzo instructivo y divulgativo acerca de qué es un programador. También los profesores y estudiantes tenemos que defender la disciplina y la exigencia ante la profesión y no permitir que se minimice el arte de programar.