HP: impresora de maíz y de botellas
Llevo un tiempo sin escribir por ciertas limitaciones técnicas. Pero descubrí esta noticia en un blog de “El País” sobre la feria de tecnología SIMO 2007 y no pude contenerme y compartirla. ¿Recuerdan mi entrada en este blog sobre las carcasas de bagazo de caña? A ver si alguien se anima.
Un derivado de la caña, pero no es biocombustible
No permanecer leyendo o escribiendo de manera continua durante mucho tiempo tiene sus incovenientes, pero también sus buenos momentos. “Mirando” —es una forma de decir porque tenía los ojos cerrados— el techo se me ocurrió que se le podría dar otros usos a la caña de azúcar, considerando que se sembrará más, ahora que se ha puesto de moda como biocombustible.
Algunos lectores de este blog se acordarán de las cajas donde venían los quesitos crema “Nela”. Le explico a los que no saben de qué hablo. Eran unas cajas pequeñas de poca altura. Los lados eran de madera, creo que pino y la base y la tapa de una madera producida a partir del bagazo (paja) de la caña. Su principal enemigo era la humedad, pero mientras no la tocase el agua no había problemas. Además de servir como envase de los quesitos crema nos sirvieron como materia prima para juguetes hechos con los dos tipos de madera.
Mi idea: se podría utilizar la madera de bagazo de caña para fabricar carcasas de computadoras. Quizás con un tratamiento adecuado para hacerlas menos combustibles y algún tinte para que no sean siempre carmelitas. Imagínense computadoras con esta carcasa y procesadores “ecológicos” como los de VIA Technologies… Bueno, ahí se la dejo a las químicas, ingenieros mecánicos y diseñadores.
Un concierto por el medio ambiente
El pasado día 5 de junio me “colé” en un concierto de música de cámara ejecutado por Frank Fernández junto a Anolan González, Alina Neira y Fernando Muñoz. Me colé porque el evento era por invitación, pero me ayudó la lluvia que se ha adueñado de la Habana en estos días y que ayudó a la inasistencia de muchos invitados. Como último recurso hubiese quedado la opción de invocar a mi amigo Julio Pulido (hijo) quien trabaja de ingeniero de sonido con Frank Fernández, pero no fue necesario.
La interpretación fue, como se dice, impecable. Pero no es el concierto morzartiano precedido por música cubana y de Schubert lo que deseo resaltar, sino a la idea de celebrar algo tan bello para los oídos justo el día del medio ambiente.
Está de moda –para fortuna de los terrícolas– la preocupación por los cambios climáticos y por tanto el cuidado del medio ambiente. Un rol muy importante lo ha desempeñado Al Gore, ex-Vicepresidente (Presidente?) de los EEUU, con la difusión de su documental “An Inconvenient Truth”.
Pero en el cuidado del medio ambiente a veces nos olvidamos de la contaminación sonora, que desafortunadamente no se aborda en el documental de Gore.
La Habana no es una ciudad particularmente ruidosa comparada con otras que según ciertos rankings la aventajan en tan ominoso parámetro. No obstante, caminar por algunas avenidas cuando pasa un “camello” o intentar dormir cuando el vecino alegra sus noches con una tuba reguetoniana partida, me aviva la máxima de mi padre de que a nadie le molesta la piedra en zapato ajeno.
Por eso aplaudo la iniciativa de varias organizaciones[1] y la maestría de los músicos: nuestros oídos deben ser cuidados.
1. Organizaciones patrocinadoras: Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente; Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre; Federación Cubana de Actividades Subacuáticas (FCAS); ACTAF; Grupo de Trabajo Estatal Bahía Habana; Blue Yemayá, CITMA; Sociedad Cubana para la Protección de la Naturaleza (ProNaturaleza); y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.