Reunidos… y no en sueños
Vuelvo a escribir en undisundas pero con un paisaje donde destaca la silueta del Monserrat y no las grúas del puerto de la Habana. Finalmente estoy junto a mi esposa Anna y mi hijita Aina.
Algún día les contaré cómo pude entrar en España el 19 de Noviembre, a los cinco meses, una semana y un día del nacimiento de Aina. Es una historia con participaciones destacadísimas de: Viviana Limpias, representante alterna de la UNICEF en Cuba; Raquel Gómez-Cambronero, cónsul adjunta de España en la Habana; Ivette Gámez y Eduardo Guerra, hermana y cuñado de mi amigo Víctor.
Muchísimas gracias a todos los que nos apoyaron en este período donde la burocracia y la estulticia pesaron más que la razón y la humanidad.
Quisiera encontrar algún motivo de agradecimiento a José Luis Tapia, antiguo cónsul general de España en la Habana quien me negó la autorización de visa de turista para estar en Barcelona en el nacimiento de Aina. Tendré que esperar a una reencarnación futura. Intentaré alcanzar el Nirvana antes de ese renacimiento.
Gracias a todos los lectores de este blog. Gracias a los colegas y amigos de la Universidad de La Habana, a los del barrio, a los de siempre. Gracias a nuestra familia; especialmente a mis padres y mis suegros. Gracias a mis hijos Tuti y Aineta. Gracias a mi reparadora de sueños, a mi Anna.
¡Muchas felicidades y prosperidad para todos en el 2008!
De vuelta
En estos días no había escrito porque en general no estaba de ánimo para ello y porque estoy muy metido en un proyecto del que ya les contaré. Mi hija cumplió 2 meses el día 11 y sólo la conozco por fotos y vídeos (Gracias a los amigos de Beti, prima de Anna, por traerme los CDs.) . Aunque hago toda clase de ejercicios mentales para tratar de estar “arriba” a veces “caigo”, sobre todo cuando me detengo a pensar que no estamos juntos por trabas burocráticas.
Faltando un día para su segundo “cumplemes” fui citado al registro civil del consulado de España en la Habana. El juez de Madrid que atiende nuestro caso consideró que debía hacerme las mismas preguntas que le hicieron hace cuatro meses a mi esposa para verificar que nuestro matrimonio no es un arreglo para la obtención de mi residencia en España.
Es verdaderamente afrentoso, como si la mentira fuese la actitud normal de los seres humanos. También resulta ridículo porque Anna me dijo las preguntas que le hicieron, así que si hubiese querido “prepararme” para responder adecuadamente, lo hubiese podido hacer con tiempo sobrado. Ni chat, ni correo electrónico. Hasta una carta ordinaria hubiese bastado.
Debo reconocer que a pesar del tiempo que estuve esperando para la entrevista, las funcionarias cubanas que trabajan en el registro civil fueron muy amables y compresivas. No obstante la burocracia es un mecanismo que va por encima de los humanos y ellas no pueden hacer otra cosa que cumplir con su trabajo.
Un consejo a quienes deban asistir a las entrevistas por el matrimonio es que vayan bien temprano. Aunque los citen a las 9:00 a.m. traten de llegar media hora antes y no quince minutos antes como hice yo. De lo contrario la espera puede ser larga.
Y como vuelvo a estar “arriba”, pues volverán a aparecer unas cuantas entradas. Olvidaba mencionar que hay una nueva cónsul. Bienvenida a la Habana y mucha suerte en su puesto.
Aina ya cumple un mes
Mi hija Aina cumple hoy su primer mes. No es porque sea su padre, pero por las fotos que he visto —el consulado español en La Habana no ha mirado aún mi reclamo para visitarla a ella y a mi esposa— hay que reconocer que es una belleza. Si no me cree eche un vistazo aquí.
¡Felicitats filleta meva!